Autonomía tecnológica europea: un camino más claro
El cambio estructural hacia la autonomía europea ya está en marcha en el sector tecnológico. Después de haber confiado demasiado tiempo en las capacidades estadounidenses y asiáticas, Europa ha forjado el firme compromiso de reducir su dependencia tecnológica reforzando sus capacidades internas en áreas estratégicas.
Un ambicioso marco digital europeo
Década Digital 2030
Durante gran parte de la última década, los responsables políticos europeos han considerado la autonomía tecnológica como una aspiración a largo plazo. Se suponía que las cadenas de suministro globalizadas eran eficientes, que las plataformas tecnológicas estadounidenses y asiáticas eran socios fiables y que la sofisticación normativa de Europa constituía una ventaja suficiente. Desde entonces, se ha puesto a prueba cada una de estas suposiciones y se ha descubierto que no es así.
La escasez de semiconductores de la era de la pandemia que detuvo la producción automovilística en toda Europa fue la primera advertencia. La fractura geopolítica que sen produjo después (como las restricciones comerciales y los controles a las exportaciones) ha aclarado la situación en gran medida. La tecnología ya no es simplemente una variable económica, sino un catalizador del poder.
En respuesta a este nuevo entorno, Europa ha decidido por fin reforzar su autonomía tecnológica mediante una amplia combinación de normativa, inversión e política industrial. La Década Digital 2030, adoptada en 2022, es el marco estratégico de la Unión Europea para impulsar la transformación tecnológica y garantizar la soberanía digital del continente. Este programa político establece objetivos cuantitativos en materia de competencias digitales, infraestructuras seguras, digitalización de las empresas y servicios públicos en línea. A ello se suma la financiación procedente de múltiples flujos financieros, por un total estimado de entre 250.000 y 300.000 millones de EUR en inversiones digitales específicas.[1]
En camino de producir el 20% de los semiconductores del mundo
La relación de Europa con los semiconductores se define con una sorprendente contradicción. El continente es la base de la empresa que posee un monopolio global sobre las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV) sin las cuales no se pueden fabricar chips avanzados en ningún lugar del mundo.
Y, sin embargo, la propia Europa fabrica menos del 10% de la producción mundial de chips[2], prácticamente sin capacidad en los nodos de menos de 10 nm que alimentan la IA, los centros de datos y la computación de alto rendimiento. El continente diseña y habilita, pero no produce a escala.
Esto reviste importancia porque la capacidad de producción es control. Quien opera las fab (plantas de fabricación de semiconductores) decide quién recibe los chips primero y quién espera. Europa aprendió esto a duras penas en 2021, cuando las fundiciones taiwanesas reasignaron la capacidad a la electrónica de consumo y las fábricas de automóviles europeas se detuvieron. Cuando llegue la próxima escasez, Europa volverá a estar en la cola a menos que aumente su capacidad de producción propia.
Para evitar que este escenario desfavorable vuelva a suceder, la UE ha establecido un objetivo vinculante: Europa debe producir al menos el 20% de los semiconductores mundiales en valor para 2030. En el marco de la Década Digital 2030, la Ley Europea de Chips (septiembre de 2023) está concebida para posibilitar este objetivo. Proporciona el marco legal, relaja las normas sobre ayudas estatales para las megatendencias y activa 43.000 millones de EUR en financiación pública y privada para ampliar la capacidad nacional de diseño, prototipado y fabricación de microchips.
200.000 millones de EUR para salvar la brecha en materia de IA
Entretanto, la competencia en el liderazgo de la inteligencia artificial (IA) sigue aumentando. Sin embargo, la IA no es un producto; es la infraestructura en la que las industrias, los gobiernos y las instituciones dependerán cada vez más para tomar decisiones, asignar recursos y procesar información.
Hoy, Europa es claramente un consumidor de esa infraestructura, no un productor. A nivel de software, las empresas europeas dependen casi por completo de modelos básicos, plataformas en la nube y herramientas de IA desarrollados por Estados Unidos. Además, los modelos a los que se accede a través de la infraestructura en la nube de EE. UU. están sujetos a la jurisdicción estadounidense independientemente de dónde se encuentre el usuario.
Para reducir la dependencia tecnológica de Europa, el Plan de Acción para el Continente de la IA (abril de 2025) prevé movilizar 200.000 millones de EUR en inversiones públicas y privadas. El objetivo principal es aprovechar la industria, la investigación y el talento europeos para desarrollar un ecosistema de IA competitivo, soberano y alineado con los valores democráticos. Este plan prevé, en particular, la asignación de fondos públicos a la construcción de redes de computación de alto rendimiento (HPC) en Europa, incluidas hasta 19 fábricas de IA y 5 gigafábricas de IA.
En paralelo, la Ley de Desarrollo de la Nube y la Inteligencia Artificial (CADA) es una propuesta legislativa específica que aborda directamente las carencias de infraestructura puestas de manifiesto en el Plan de Acción. CADA está concebida para impulsar y regular las inversiones privadas en la nube comercial y los centros de datos. Su objetivo principal es triplicar la capacidad de los centros de datos europeos en los próximos 5 a 7 años, haciendo hincapié en las instalaciones ecológicas y energéticamente eficientes. También tiene previsto establecer requisitos de seguridad estrictos para las cargas de trabajo críticas en la nube (por ejemplo, defensa y asistencia sanitaria), de cara a garantizar la protección frente a las leyes extraterritoriales extranjeras. El CADA aún no se ha adoptado, pero los líderes de la UE pretenden finalizar y adoptar formalmente la Ley a finales de 2027.
Ciberseguridad: un marco normativo exhaustivo
Mientras tanto, la ciberseguridad ha pasado a ser un elemento fundamental de la resiliencia nacional. Con el crecimiento exponencial de los ciberataques a infraestructuras críticas (los ataques de ransomware a organizaciones europeas aumentaron un 81% en 2024[3]), el mercado de sistemas de TI seguros, comunicaciones cifradas y detección de amenazas mediante IA está en auge.
Según Precedence Research, se prevé que el mercado mundial de la ciberseguridad supere los 500.000 millones de USD en 2030[4], impulsado especialmente por la IA. En respuesta a esta creciente amenaza, la UE ha adoptado tres leyes de ciberseguridad diseñadas para establecer un nivel elevado y uniforme de ciberresiliencia en todos los Estados miembros. La UE no es la única: Los gobiernos y las empresas priorizan la ciberseguridad como inversión estratégica, lo que impulsa la demanda a largo plazo de soluciones innovadoras.
Cómo lo reflejamos en Candriam
El claro objetivo de la UE de reforzar su autonomía tecnológica ofrece numerosas oportunidades de inversión en empresas que contribuirán a esta ambición y se beneficiarán de diversas formas de apoyo financiero.
Segmento de semiconductores
El segmento de los semiconductores es el área de inversión más evidente debido a su papel central en el ecosistema digital y el objetivo de la UE de aumentar su cuota de mercado mundial en la fabricación de semiconductores hasta el 20%.[5]
Editores de software
Algunos editores de software europeos también entran en este ámbito, ya que contribuyen a evitar la dependencia estratégica de potencias extranjeras y a proteger los datos a escala regional.
Proveedores europeos de equipos de red
Los proveedores europeos de equipos de red son facilitadores estratégicos de la soberanía digital, al suministrar la infraestructura que respalda una conectividad segura y resiliente y ayuda a salvaguardar la transmisión de datos públicos y privados críticos.
Operadores de telecomunicaciones
Los operadores de telecomunicaciones poseen y explotan las redes que apuntalan la economía digital europea. La inversión en fibra y 5G refuerza la resiliencia, respalda las comunicaciones seguras y reduce la dependencia de proveedores externos de infraestructuras.
Conclusión
El camino hacia la autonomía tecnológica europea sigue siendo largo, pero por primera vez constatamos un compromiso claro de la UE para reducir las dependencias más críticas y recuperar el control de la infraestructura digital y los datos estratégicos. En Candriam, respaldamos esta nueva ambición y estamos convencidos de que ofrece oportunidades de inversión atractivas.
[1] Fuente: La Comisión publica el informe sobre el estado de la Década Digital 2025
[2] Fuente: Ley europea de chips | Shaping Europe’s digital future
[3] Fuente: Laboratorios Tictac, 29 de agosto de 2025
[4] Fuente: Precedence Research, 17 de julio de 2025
[5] Fuente: Programa de políticas de la Década Digital 2030, 9 de enero de 2023.
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