En un entorno caracterizado por unas correlaciones cambiantes, la incertidumbre macroeconómica y los episodios de volatilidad, las estructuraciones tradicionales de carteras hacen frente a limitaciones cada vez mayores. Los beneficios de la diversificación entre la renta variable y la renta fija ya no son tan fiables, lo que ha llevado a los inversores a buscar nuevas fuentes de rentabilidad.
¿Qué soluciones existen para los inversores que buscan rentabilidades constantes en un entorno de mercado cada vez más complejo?
Preguntas y respuestas con Steeve Brument
¿Cuál es la estrategia?
Nuestro objetivo es ofrecer a los inversores una solución que apunte a rentabilidades ajustadas al riesgo resilientes en todos los ciclos de mercado, con una correlación estructuralmente baja con las clases de activos tradicionales.
La diversificación es fundamental para este enfoque. En lugar de depender de una única fuente de rentabilidad, combinamos varias estrategias alternativas, cada una con catalizadores de rentabilidad distintos. Al diversificar las fuentes de alfa y reducir la dependencia de la dirección del mercado, la estrategia busca la solidez en diferentes entornos de mercado y, en particular, durante periodos de tensión en los que la diversificación tradicional puede quedar debilitada.
¿Qué pueden esperar los inversores en la cartera y cómo se estructura la estrategia?
La cartera se estructura en torno a tres familias complementarias de estrategias, cada una con un papel claramente definido:
- Long/Short Directional: tiene por objeto captar tendencias mediante posiciones largas y cortas selectivas, y podría ofrecer protección frente a caídas en mercados tensionados;
- Market Neutral: busca ofrecer rentabilidades estables y no correlacionadas con una exposición limitada al mercado;
- Upside Alpha: apunta a rentabilidades ajustadas al riesgo mejoradas en entornos más favorables a través de estrategias como el arbitraje o el carry.
Todas las estrategias se desarrollan y aplican internamente y se combinan en una cartera de negociación única y centralizada. Se trata de un parámetro clave para nosotros —ya que mejora la supervisión del riesgo, la eficiencia de la ejecución y la gestión de la liquidez—, así como para los inversores, ya que resulta más rentable.
Una característica clave del enfoque es la asignación dinámica: ajustamos activamente las ponderaciones de la estrategia en función del régimen de mercado que impera: predisposición al riesgo, transitoria o aversión al riesgo. Utilizamos una combinación de indicadores cuantitativos y la evaluación cualitativa para tomar esta decisión. Esta flexibilidad está diseñada para mejorar el perfil riesgo-remuneración de la cartera.
¿Por qué es este enfoque particularmente relevante en la actualidad?
Las condiciones del mercado están cada vez más condicionadas por la incertidumbre macroeconómica, las tensiones geopolíticas y los cambios en los regímenes monetarios, que dan lugar a cambios más frecuentes y menos predecibles.
En este contexto, estructurar carteras sólidas requiere diversificación y capacidad de adaptación. Nuestro enfoque multiestrategia busca proporcionar ambas cosas.
Los recientes acontecimientos en el mercado ilustran esta dinámica en la práctica, ya que la cartera se ha comportado de acuerdo con nuestras expectativas, y cada estrategia ha contribuido al resultado general:
- Los fondos Market Neutral han resistido bien en líneas generales, al beneficiarse de una mayor dispersión;
- Las estrategias Upside Alpha han demostrado un buen control del riesgo de caídas;
- Los fondos Directional Long/Short han ajustado las exposiciones, reduciendo así el sesgo direccional y reequilibrando la sensibilidad del mercado.
Dicho esto, ningún marco de asignación es inmune a todos los entornos. Los periodos de perturbaciones sincronizadas del mercado, reducción de la liquidez o saturación estratégica pueden afectar a las estrategias simultáneamente. Por eso, la diversificación, la gestión disciplinada del riesgo y la reevaluación continua siguen siendo componentes esenciales del proceso de inversión.
Nuestro análisis sobre asignación a estrategias alternativas:
En los últimos años, las estructuraciones tradicionales de carteras, sobre todo la clásica asignación 60/40 entre renta variable y renta fija, han ayudado a los inversores. Son simples, han resultado eficaces a largo plazo e históricamente han ofrecido diversificación. Sin embargo, la mayor correlación entre renta variable y renta fija altera fundamentalmente la eficacia de la estructuración tradicional de carteras. ¿Cómo podemos mejorar la diversificación más allá de la asignación tradicional a las clases de activos de renta fija y variable?